Gravalaser Barcelona es una empresa liderada y dinamizada solo por mujeres.

Este seria un echo insignificante si no fuera porque hoy en día, aun hay mucha gente que se sorprende. Y es que estamos lejos de normalizar un escenario donde superar la brecha de género en los puestos de trabajo y liderazgo y facilitar la igualdad dentro y fuera de la empresa. Buena parte de los obstáculos que siguen bloqueando el avance profesional de la mujer tienen que ver con los estereotipos, con una cultura que tiene sinceras buenas intenciones, pero que no acaba de interiorizar la evidencia de que sin actuar activamente la brecha persiste.

Aprovechando la reflexión, en la óptica del derecho de trabajo, son más que evidentes las discriminaciones. En otras palabras, la presencia es desigual en la norma social de ocupación básicamente porque ésta es una norma redactada en la masculinidad. Se exige una presencia continuada y con plena dedicación en el mercado laboral durante toda una vida adulta y en las máximas horas laborales posibles. ¿Cómo entramos las mujeres en esta partida?

Sabemos que es un tópico y ciertamente los hombres están en una posición muy cómoda de ilusorio poder. ¿Pero qué pasa cuando las mujeres entran en escena? ¿Pueden cumplir estas expectativas? ¿Están contempladas otras formulas?

La realidad es que ni nuestra fisionomía ni la evolución de la humanidad esta preparada para poder cumplir estas normas redactadas para hombres. Y todos sabemos la importancia. Cierto es que poco a poco esto va cambiando, pero en cualquier caso nos lleva a la siguiente respuesta: Esta mal visto que las mujeres tengan planes laborales e incluyan la maternidad en ellos.

¿A cuántas mujeres le habrán preguntado en las entrevistas laborales las cargas familiares que tienen y si tienen ayuda para cuando los niños están enfermos? ¿Y a cuántos hombres le formularan la misma pregunta? ¿Sabemos qué piensan los clientes cuando una mujer que lidera una compañía se queda en casa a cuidar a su hijo enfermo? … lo primero, que no va a cumplir los timings…

Mi primer jefe comentaba orgulloso que solo contrataba a mujeres porque aprendían más rápido y siempre hacían lo que el quería. No iba mal encaminado porque 4 años después, le compré la empresa, ciertamente aprendí rápido.

En ese momento escuche cosas como “Tu sola no podrás a demás tienes una hija que atender”.

Estoy segura de que, si hubiera sido hombre, mi entorno solo me hubiera animado y admirado en dicha decisión.

En el primer año de emprendedora, escuche clientes preguntar por los “hombres” que llevaban los equipos láser, puesto que una mujer y a demás joven no era la idea que tenían de Técnico en maquinas de impresión. Por ello, tuve y tengo que ser más técnica que la mayoría de los hombres en mi misma posición. Una mujer siempre tendrá que demostrar que vale para este puesto. Si no, la idea cuando abres la puerta del negocio siempre es la misma:  Esta chica es la secretaria.

Años después, decidí que mi empresa era una empresa comprometida a este cambio. Porque quería tener un negocio de éxito (en la medida de lo posible si éxito se entiende por tirar a delante tus sueños) y ser presente en mi familia. Fue muy difícil y tiene un coste. El coste de la mujer que quiere participar en la crianza de sus hijos, por ejemplo, es el de ver crecer su empresa a un ritmo más lento que el de sus contrincantes hombres. Todo no se puede tener, pero hay que apostar. Cambie los horarios de atención al publico y los horarios de taller, para que todas las trabajadoras de Gravalaser pudiéramos llevar a nuestros hijos a la escuela todas las mañanas del año e incorporamos un horario intensivo para que pudiéramos pasar todas las tardes en familia. Es difícil y se trabaja mucho.

A día de hoy, siempre hay quien se queja porque abrimos tarde… aunque a las 8 de la mañana ya atendamos el teléfono y a las 9 de la noche pasemos presupuestos. Incorporamos también el horario intensivo ya que identificamos mucho movimiento en la franja del mediodía tanto de clientes como de transportistas y era una franja horaria habitualmente muerta.

Quise centrarme en el valor que este echo da en nuestro trabajo. Y es que en nuestro equipo de mujeres cuidamos el trabajo y a nuestros clientes, ofrecemos una atención personalizada y eficiente. Puesto que nuestro puesto de trabajo es una extensión de nuestra vida. En Gravalaser nos sentimos realizadas y valoradas. Crecemos, nos formamos y nos profesionalizamos al ritmo de nuestra vida y ello hace que al final, trabajemos comprometidas y felices. Sin ninguna duda traspasamos esto a nuestros clientes, a nuestro trabajo y a la manera de hacer las cosas.

El avance profesional de la mujer es sumar, añadir y crecer. Es crear empresas y sociedades en la que cada persona sea reconocida por su potencial y sus logros y tenga, de verdad, las mismas oportunidades para llegar tan lejos como su talento y su esfuerzo le quieran hacer llegar. Es un desafío y una necesidad de todos y para todos.