No hay duda de que este 2020 pasará a la historia lleno de incertidumbre y preocupación. Las consecuencias de la pandemia se extienden más allá del sector sanitario y traspasa la economía a nivel mundial. Tardaremos aún en evaluar completamente el impacto que todo ello conllevará y que ya esta haciendo mella en muchos de nosotros.

A nivel empresarial ha sido un año de luchar frente al abismo, de sacar toda la resiliencia que llevamos dentro y de enfrentarse a todo proyecto efectuado en nuestras empresas. Tanto lo bueno como lo malo, la pandemia lo ha exagerado. Nuestras carencias se han visto crecidas y nuestras virtudes han aflorado.

En nuestro sector, como en tantos otros, la reducción de las actividades laborales, las restricciones de en la movilidad, los ERTE, cierres temporales y el propio capital humano ya empieza a verse afectado. Ha sido un año de extremos, de cambios rápidos y decisiones precisas, y aun que muchas empresas han visto precipitar sus cierres, evaluando un análisis correcto, podemos tratar de aprovechar las nuevas oportunidades que ha generado esta nueva era post-Covid. Y como ya hemos oído y será parte de la realidad, la única salida en la mayoría de los casos será la Reinvención empresarial.

De echo muchos de nosotros ya hemos empezado a trabajar con materiales que hasta ahora no habíamos incluido en nuestros catálogos, las mascarillas, los guantes y los complementos de seguridad han salvado el cierre de año. Pero hay que estar atentos y ver que nos queda recorrido en esta pandemia. Estos productos pasarán y se reorganizarán las ventas, tendremos que seguir valorando muy bien la continuidad de nuestros proyectos y para que así sea, debemos seguir cuestionándonoslo todo.

Reinventar es adquirir una nueva actitud, tener una nueva visión estratégica para resolver de manera operativa desafíos que implican avanzar, superar dificultades y finalmente evolucionar.
Tres serán los inputs ligados a la innovación; el cliente, la tecnología y el modelo de negocio.

El comportamiento de los clientes ha traspasado a las fronteras tecnológicas.
El aislamiento obligatorio al que hemos sido expuestos y el impacto que esto ha tenido en la economía, ha cambiado el comportamiento de los clientes. Frente a este contexto de cambios las empresas tienen una gran oportunidad para dar forma a un nuevo esquema de relacionamiento que asegure no sólo la sostenibilidad del negocio, sino también permita incrementar el vínculo con los clientes en un momento de alta emocionalidad.
Plataformas como Zoom tuvieron un incremento histórico de usuarios en diciembre de 2019. Microsoft Teams duplicó la cantidad de usuarios activos diarios comparado con el mismo período del año anterior. Convenciones y conferencias tuvieron que conseguir un espacio virtual para mantener el ritmo del negocio sin poner en riesgo la salud, y conseguir nuevos espacios para seguir alimentando el networking.
La compra física se vio claramente afectada por la imposibilidad de generar experiencias en punto de venta y la venta online vio un incremento exponencial.
Pero no solo las ventas han tenido un incremento indudable, el entretenimiento online se vio disparado en este ultimo año, Netflix, tick-tock han sido consumidos por millones de usuarios. Debemos tener claro que utilizar plataformas dónde se pueda mostrar qué hacemos, cómo lo hacemos, quien somos, son cruciales para nuestros negocios.
Es una estrategia económica que podemos implementar rápidamente. Los elementos son los siguientes: contenido entretenido o de calidad. Esta es una nueva experiencia de ventas que podemos brindar a nuestros clientes, y no hay duda de que generarán un mayor compromiso e interacción con nuestra marca.

Las empresas deben adaptarse a la transformación digital. Esta transformación digital que se acercaba lentamente ha resultado inminente y única. En nuestro sector no es de otra manera.
Hay que tener presente que este será el cambio o no será. Llegados al punto en el que ya somos conscientes de la apertura, el “Siempre se ha echo así” ya no nos servirá.
Debemos ser honestos e identificar nuestras carencias, para ello en los casos más iniciales podemos empezar con mentores y reorientadores. Disponer de una visión externa será crucial para cuestionarnos nuestros puntos tanto débiles como los fuertes.
Numerosos ayuntamientos y cámaras de comercio ofrecen diferentes servicios de consulta gratuitos. Una vez realizadas las consultas, se ofrecen una serie de subvenciones para mitigar el primer impacto económico. Aun que en muchos casos las ayudas han llegado tarde, en estos casos, están tanto la orientación como las aportaciones económicas están siendo muy ventajosas.

Otra de las propuestas que ofrecen estas organizaciones en busca de nuevos nichos de mercado que afiancen la situación, es la exportación. Esta puesta en valor tiene que ser incentivada además con programas e iniciativas de carácter público que apoyan este esfuerzo empresarial y que empujan a extenderse. La decisión de iniciarse en la exportación debe ser fruto de una reflexión interna en la empresa y debe integrarse en la estrategia de desarrollo empresarial. Exportar no es sencillo y la empresa tiene que estar preparada para competir en los mercados internacionales.
Antes de iniciarse en un proceso de Internacionalización recomendamos Analizar el potencial de internacionalización de la empresa para ello por ejemplo se han creado diferentes dispositivos y asesoramientos gratuitos que pueden ser de gran ayuda.
En un clásico escenario de crisis, y aun que a todos nos ha venido en un momento de sobresalto, la parte optimista, por así decirlo. es que en toda crisis los procesos son los mismos y podemos prepararlos. No estamos solos y esta no es la única vez que ha sucedido, podemos sobrellevarlo y lo haremos, después de todo, la primera fase después de una crisis es la recuperación.